Nepal prohíbe el porno

El Gobierno intenta frenar las agresiones sexuales a mujeres con el bloqueo de páginas web

El goteo de agresiones sexuales en Nepal ha hecho saltar todas las alarmas. En julio, la chiquita Nirmala Panta, de 13 años, fue violada y asesinada brutalmente en Kanchapur tras ser raptada de sendero a casa de una amiga. Poco luego, otra niña de 10 años sufrió la misma suerte antes de ser estrangulada por un grupo de seis hombres al proceder a adquirir galletas. Y en septiembre, a dos hermanas, Samjhana y Sushmita Das (de 18 y 16 años, respectivamente), un vecino las roció con ácido cuando dormían. La más grande murió a los días en un hospital de la ciudad más importante, Katmandú.

Esta oleada de crueldad contra mujeres y jovenes –hasta 4 violaciones al día, según datos de la policía– ha conmocionado y enervado a la gente de esta chiquita nación del Himalaya, que no ha dudado en tirarse a la calle para reclamar responsabilidades y reclamar superiores reglas de custodia y prevención para las féminas. Frente este panorama, el Gobierno nepalí tomó a inicios de mes una controvertida elección que pilló a varios por sorpresa: prohibir la pornografía.

Varios tildan la medida de ridícula por lo complicada que resulta y piden más educación sexual

“El ingreso simple a la pornografía y los contenidos vulgares en internet afectó a nuestros valores y armonía popular y ha fomentado la crueldad sexual”, se justificaba en un aviso el Ejecutivo. “Con el objetivo de evadir el ingreso a estos contenidos por medio de medios electrónicos, se volvió primordial remover estas páginas de internet dentro de Nepal”, agregó el texto.

Nada más conocerse la prohibición, muchas voces tildaron la medida de “ridícula”. Entre sus fundamentos, esgrimían que sólo un 60% de la gente tiene ingreso a internet, la carencia de pruebas de que permanezca una relación directa entre el consumo de pornografía y un incremento de los asaltos sexuales (aunque sí que hay estudios que señalan en esta dirección) o las inquietudes sobre si es viable evadir que la gente accedan a las páginas con contenidos para mayores dada la tecnología que facilita sortear “muros” en internet.

“Es una táctica de distracción para esconder la incompetencia del Gobierno para procesar a los violadores”, afirmó Shubha Kayastha, de la Sociedad de Internet de Nepal, en el medio local The Record. “Un mejor enfoque sería empoderar a la gente, respetar su inclinación sexual y castigar a los perpetradores de delitos sexuales”. Por su lado, las asociaciones de mujeres pusieron el foco en hacer mejor la supervisión y la educación, más que nada la de unos policías acusados comunmente de asegurar más a los atacantes que a las víctimas de abusos sexuales o crueldad doméstica.

El número de violaciones denunciadas en el país creció en los últimos tres años, pasando de 1.093 a 1.677 en el 2017, aunque se estima que la cifra real es más grande. De acuerdo con la Junta Central de Confort Infantil del país, el 60% de las víctimas son inferiores de 16.

No es la primera oportunidad que Nepal toma una elección semejante. En el 2010, el Gobierno ya intentó prohibir la pornografía aduciendo que varios cibercafés eran puntos de acercamiento para adolescentes que mataban las horas observando vídeos lascivos y planeando delitos. Tras un primer instante en el que la ley fue aplicada con rigidez, la policía cambió próximamente de preferencias y los suministradores de internet relajaron sus filtros.

En esta ocasión, se ve que las autoridades se lo tomaron más seriamente. Según Bijaya Kumar Roy, director de la Autoridad Nepalí de Telecomunicaciones, los suministradores que no sigan las novedosas directivas se combaten a multas de hasta 3.600 euros y la oportunidad de perder sus licencias. Este mismo domingo, se comunicó que unas 25.000 páginas de internet ya fueron bloqueadas. “Es sólo el inicio, pero es un óptimo principio”, comunicó el Gobierno, que agregó que un conjunto de oficiales tiene como función su aplicación.

Por su lado, los suministradores de servicios de internet afirman que, aunque lo intentan, esta es una labor irrealizable de cumplir. “Podemos denegar algunas páginas concretas, pero hay cientos más que no conocemos o que se muestran todos los días. Además, hay muchas fuentes secundarias de llegar a estos portales. No es costumbre ni practicamente viable denegar todas las webs pornográficas”, indicó Binaya Bohara, de Vianet Communications, a la agencia Associated Press.